50 años de montaña
Al cierre de este año, he querido referirme a un tema por demás importante para quienes de una u otra forma estamos involucrados con los Deportes de Montaña; un hecho histórico que trasciende una disciplina o especialidad, pues sin duda merece nuestra atención y reconocimiento sin importar las preferencias, conocimientos o habilidades personales.
50 años de montaña

Al cierre de este año, he querido referirme a un tema por demás importante para quienes de una u otra forma estamos involucrados con los Deportes de Montaña; un hecho histórico que trasciende una disciplina o especialidad, pues sin duda merece nuestra atención y reconocimiento sin importar las preferencias, conocimientos o habilidades personales. Este año, se cumplen los 50 años de existencia formal del Club de Montañismo de la Universidad de Costa Rica, el grupo de montaña activo, más antiguo del país.

Fue en el año de 1960, que el Concejo Universitario de esa casa de enseñanza superior creó directamente esa agrupación, mucho antes de que existieran incluso otras esferas organizativas como la misma Unidad de Programas Deportivos de ese centro. Este particular aspecto, producto del esfuerzo de funcionarios, profesores, estudiantes y otras personas ajenas a la institución pero allegadas al ambiente de la montaña, lograron consolidad una iniciativa que hoy día mantiene el mismo espíritu que le vio nacer, agrupando en su seno a personas procedentes de distintas esferas de la vida pública, sin importar su condición económica, académica, su procedencia, ideología política ni religiosa, su género ni su nacionalidad… es un grupo abierto a quienes cuentan con un poco de espíritu de aventura, un profundo respeto y cariño por la naturaleza y por la vida misma.

En el transcurso de los años se han escrito un sin número de historias, tanto en la memoria colectiva como en la particular de quienes vivieron cada momento en el que cada ser humano se reconoce como tal, más allá del esfuerzo, el cansancio, los sacrificios o las condiciones particulares de cada nuevo lugar al que llegamos, tan solo apoyados por el andar de nuestras botas, una mochila y en muchos casos nuestra cámara, compañera inseparable como testigo fiel de tantas anécdotas que marcaron la vida de los montañeros.

Son estos, 50 años de historia, de esfuerzo, de apoyo entre unos y otros… son el reflejo de una actividad que sirvió de base para el desarrollo de muchas otras disciplinas o especialidades; razones suficientes para dedicar unos momentos para reconocer la encomiable labor de quienes forman esta gran familia, porque más allá del sentido de grupo, la amistad y los recuerdos, el montañismo ha creado un sentido de vida distinto, comprensible especialmente por quienes han compartido momentos inolvidables en la montaña.
Por estas razones, el Club de Montañismo merece nuestro más profundo reconocimiento como una organización de personas que transmiten sus valores, conocimientos y experiencias de una a otra generación, manteniendo viva la llama que alimenta el espíritu del montañero.

Alcanzamos así, un momento construido sobre las bases de las generaciones que dieron paso a una historia escrita con el esfuerzo desinteresado de quienes aportaron algo más para que este grupo, su vivencias y todas las historias de vida asociadas a él, celebren medio siglo de mantenerse vigentes dentro de un mundo que en ocasiones pareciera olvidar algunos de los principio y valores primordiales que en la montaña siempre estarán presentes, dándole significado a la existencia particular y a la vida misma.

Es esta a su vez una ocasión especial para reinventarse nuevamente, como tantas veces se ha hecho; una oportunidad para unir a las distintas generaciones en un colectivo humano con la responsabilidad histórica de seguir alimentando la llama del montañismo con el aporte de cada uno, porque sin importar nuestra edad o condición siempre habrá un lazo mayor entre quienes compartimos la montaña, siempre será una buena ocasión para tender nuevos puentes y participar de algo que nos define como personas; porque siempre podremos subir una montaña más…

Lic. Edgar Usaga Arguedas
Presidente   FECODEM