Sacos Para Todos: Selección y usos aconsejados

Por Tino Núñez           
Puedes leer decenas de catálogos, pasearte todas las tiendas de tu ciudad, abrir varios foros en internet para preguntar qué marca va mejor, remover Roma con Santiago, hacer el pino-puente en los hipermercados de material deportivo y consultar el saldo de tu tarjeta en el cajero más próximo, pero al final estarás ahí ¡sólo ante tu posible próximo saco!

Sacos Para Todos: Selección y usos aconsejados

Por Tino Núñez

Seas un alpinista clásico, un escalador de paredes desequipadas o un deportivo te toca pasar algunas noches – se supone – en la montaña. Qué saco es el mejor en función de tu perfil y algunas observaciones poco conocidas sobre su uso configuran el plato fuerte de este artículo. Teoría cero y practicidad diez.

 Puedes leer decenas de catálogos, pasearte todas las tiendas de tu ciudad, abrir varios foros en internet para preguntar qué marca va mejor, remover Roma con Santiago, hacer el pino-puente en los hipermercados de material deportivo y consultar el saldo de tu tarjeta en el cajero más próximo, pero al final estarás ahí ¡sólo ante tu posible próximo saco!

En la era de la comunicación cualquier argumento que no resulte muy tecnificado o repleto de incomprensibles datos parece poco creíble, tendemos a confiar más en la última información complicada que hemos leído que a escucha los consejos de gente con muchas pernoctas en montaña. Yo no me fiaría del consejo de alguien que suele dormir en su casa y que evita el vivac, ni en los abducidos por el marketing de las grandes marcas, ni en el primer vendedor que encuentre en una tienda con una rotación de personal alarmante. Preferiría preguntar a quienes hayan usado por lo menos media docena de modelos, que sepan exponer sin sofocarse las ventajas  y los inconvenientes de la pluma, y de la fibra, y a ser posible que tengan bastantes años de experiencia (últimamente se ve mucho “experto” con apenas uno o dos años de práctica recomendando material a diestro y siniestro).

Si además tienes claro que lo habitual es tener al menos dos sacos de diferente gramaje y que la broma te puede suponer entre 150 y 400 euros, ya tienes buena parte del camino andado.

Perfil de “usuario”

No es lo mismo comprar tu primer saco, que sustituir el que ya tienes por uno más aislante o ligero, lo que conlleva un mayor nivel de exigencia y precisión en la compra. Si no te informas adecuadamente y visitas menos de tres establecimientos diferentes, resultará fácil que cualquier noche de perros acabes decepcionado. Atención a las compras por internet, no compres un saco en el que no te hayas metido antes, pues te puede resultar tan estrecho que te agobie o tan grande que te eternices para calentarlo. Ir a un punto de venta especializado a tocarlo y probarlo, marearles y luego pedirlo por internet a otra tienda que lo vende por internet 30 euros más barato es una práctica tan habitual como poco elegante (por decirlo de una forma suave).

Puede ocurrir que ocupes un saco de gama alta para pocos usos – por ejemplo una expedición – o un modelo baratillo para condiciones poco exigentes y multitud de pernoctas en primavera-verano-otoño, en ambos casos por el mismo precio encontrarás a menudo calidades diferentes, para cuya correcta diferenciación te convendrá contar con los conocimientos de un vendedor realmente formado y capacitado. Tampoco estará de más echarle un vistazo a qué recomendamos en los siguientes apartados, según el tipo de deportista que seas. 

Principiante todo terreno

Supongamos que practicas diferentes modalidades de la montaña y que tu presupuesto no es muy boyante. No quieres invertir demasiado porque tienes otras prioridades – como adquirir una cuerda o unos pies de gato – y porque tampoco pretendes dormir en sitios de clima extremo. Lo mejor es que te decantes por la fibra sintética: es económica, resistente, suficientemente “caliente” y seca rápido. Si bien resulta cierto que las mejores boatas o láminas de fibra de poliéster con la que se rellenan los sacos se muestran más duraderas y comprimibles, en la práctica no parecen mucho más calientes, no al menos durante los primeros años de uso.

Un saco de 2.000 gramos de peso total, con collarín  y funda de compresión puede costarte entre 50 y 100 euros, y te permitirá dormir caliente entre ¬+15 y 0°C (incluso hasta -2/-3°C si lo envuelves con una manta térmica cerrada con tiras de esparadrapo). Con eso resuelves el invierno en media y baja montaña, y la alta montaña estival. Si realizas actividad en sitios más….
 
Vea el artículo completo en la edición 296 de la revista Desnivel®