Primeros Auxilios: Atención inmediata a víctimas de alud

Autor:Iñigo Soteras y Enric Subirats           
    En ausencia de traumatismos letales, las víctimas liberadas en los primeros 15 ó 20 minutos tienen más del 90 % de posibilidades de sobrevivir, mientras que este porcentaje es inferior al 34% cuando se tarda más de 35 minutos.

Primeros Auxilios: Atención inmediata a víctimas de alud

Autor:Iñigo Soteras y Enric Subirats    

Proteger, avisar y socorrer son el ABC ante una avalancha. Los médicos especialistas Iñigo Soteras y Enric Subirats nos explican cómo iniciar la asistencia a alguien que ha sido atrapado por un alud.

En ausencia de traumatismos letales, las víctimas liberadas en los primeros 15 ó 20 minutos tienen más del 90 % de posibilidades de sobrevivir, mientras que este porcentaje es inferior al 34% cuando se tarda más de 35 minutos. La supervivencia a partir de los 35 minutos depende de la cámara de aire disponible para respirar, ya que la asfixia se producirá al respirar el aire espirado que contiene 16 % de O2 y 5% de CO2. Por ello es muy importante que los propios compañeros estén capacitados para realizar el rescate y la atención inmediata.
La prioridad será revertir la hipoxia sin agravar las lesiones traumáticas existentes, y prevenir la hipotermia. La secuencia recomendada a seguir es la siguiente: proteger, avisar, socorrer.

Proteger
Controlar el peligro que pueda existir para el accidentado y el socorrista (designar un vigilante que avise del riesgo de un nuevo alud, etc.). y tomar las medidas pertinentes para evitar riesgos adicionales (señalizar el accidente, etc.).

Avisar
Si se dispone de teléfono móvil llamar al 911 (…).Se debe hacer lo antes posible, mientras el resto del grupo comienza la búsqueda. Si no se dispone de teléfono móvil: iniciar la búsqueda inmediatamente  todo el grupo al menos durante 20 minutos. Solo después de este tiempo uno del grupo puede salir a buscar ayuda. Si el grupo es muy numeroso, enviar dos personas a buscar ayuda.
Los accidentes en montaña son especiales y por las condiciones del terreno en ocasiones hay que tomar decisiones muy duras. De todas formas, si estás solo, entre la duda de salir a buscar ayuda o quedarse y socorrer al compañero, la recomendación es cuidar a la víctima protegiéndose en una cueva hasta que la ayuda llegue.
Al llamar pedirán los siguientes datos:

1.    Identificación y número de teléfono de la persona que llama
2.    Lugar del accidente
3.    Meteorología local
4.    Número de víctimas potenciales
5.    Estado de la víctima
La precisión al facilitar esta información será muy útil para los rescatadores

Socorrer
Las víctimas enterradas que no tengan una cavidad respiratoria frente a la boca y/o nariz mueren por asfixia en 35 minutos. Por eso es prioritario acceder a la cara con el fin de desobstruir las vías respiratorias antes de liberarlos completamente. Se define “ausencia de cámara de aire” cuando la boca y la nariz están cerrados herméticamente por nieve y/o tierra.
En primer lugar, hay que liberar la cabeza vigilando no mover el cuello. En ese momento, hay que observar si la nieve forma una cavidad (a menudo helada) ante la cara de la víctima y si los orificios naturales (boca y nariz) están libres o llenos de nieve. La prioridad será conseguir una vía aérea permeable y asegurar una correcta ventilación. Es muy importante percatarse de la presencia o no de cámara de aire y comunicarlo a los equipos de rescate, ya que es información muy útil para el triage (elección de la emergencia prioritaria) cuando existan varias víctimas y para diagnosticar la causa de la muerte. Cuando lleguen los socorros organizados continuarán con el soporte vital avanzado.
Ante una víctima inconsciente que no respira se procederá a la reanimación cardiopulmonar hasta la llegada del equipo de socorro. Por esta razón, todos los que practiquen actividades de invierno, fuera de pistas deben estar familiarizados con la reanimación cardiopulmonar básica.
¿Qué hacer si estamos solos, no hemos podido contactar con ningún equipo de rescate y estamos realizando maniobras de reanimación?

Vea el artículo completo en la edición 295 de la revista Desnivel®